Ya que vamos a hablar de la prensa, debemos contextualizarla, y para esto necesitamos conocer la política adoptada por Porfirio Díaz con respecto a este tema.

El presidente mexicano siempre cuido mucho este aspecto; él mismo había utilizado la prensa para atacar a sus enemigos (me refiero al enfrentamiento político de 1876 protagonizado por Díaz y el presidente en función Lerdo de Tejada). La idea central de la política de Porfirio Díaz fue durante todo su régimen la de la mantención de la paz social, por encima de cualquier otra cosa. Según Paul Garner, Díaz siempre prefirió la acción política al debate y análisis ideológico1, y jamás prefirió la utilización de la fuerza por encima del dialogo y la mediación 2,el sabia que una represión demasiado fuerte a la sociedad podría afectar significativamente su gobierno. La experiencia que tenia con la prensa le permitió conocer la fuerza que esta tiene para inducir en la gente cualquier tipo de acción.

En la contienda contra Lerdo de Tejada para evitar que este se reeligiera, Díaz utilizo dos periódicos muy interesantes por su carácter y contenido. Estos fueron El Ahuizote y El Padre Cobos, dos periódico que se dedicaron a la critica del presidente y sus partidarios, estos eran dos periódicos satíricos que se dedicaban a “importunar y criticar la administración de Lerdo de Tejada”3 y que transmitieron importantes mensajes a la gente a favor de su causa, pero sobre todo en contra de sus enemigos; y esto se debe a que una caricatura consigue degradar la figura de algo o alguien. Es decir que si bien un discurso puede darle sustento y fuerza a un plan, personaje o grupo, la caricatura tiene como función esencial debilitar la figura de algo o alguien.

Díaz, como ya dijimos, conocía la fuerza de este tipo de publicaciones y utilizo todos los medios posibles para vigila, regular, e incluso reprimir este medio de comunicación. Esta represión podría transmitir la idea de que no existía la prensa de oposición, y que en las calles solo se podía ver periódicos y escritos que  alagaban y aplaudían las acciones del gobierno. Pero esto no fue precisamente así; consta que existieron en la ciudad de México, entre los años 1872 y 1876 nueve periódicos principales en circulación, y que siete de estos eran de oposición, mientras que los otros dos eran partidarios del gobierno

Después de 1884, cuando el nivel de publicaciones estaba muy por encima del nivel presentado en los años anteriores (alrededor de 200 publicaciones), los esfuerzos  por controlar la prensa se intensificaron de manera importante, dejando claro que la población sí leía este tipo de periódicos, lo cual representaba una gran amenaza para el Estado.

La prensa en el Porfiriato se caracterizaba por un ánimo político y analítico. “El periodismo era concebido fundamentalmente como medio para expresar ideas, manifestar posturas y hacer proselitismo” este fue el núcleo de la tarea periodística, no sólo se apoyaba al régimen del General Díaz. Muchos eran subversivos y se les atacaba con la prensa, leyes o subsidio para sólo servir a la administración política.

En este periodo gubernamental había dos tipos de prensa: vigilante y combativa. El periódico fue un escenario de discusión para los liberales y conservadores. La subvención de la prensa fue un arma para terminar con la prensa oposicionista, fue fomentado por Juárez y Lerdo, quienes también establecieron leyes para la libertad de expresión, pero sin desacreditar el régimen.

En el gobierno de Manuel González se reformaron artículos constitucionales que permitieron la libertad de publicación, pero los escritores podían ser llevados a tribunales del orden común.

En el gobierno de Díaz empezó la persecución de las publicaciones subversivas, eran subsidiadas, para seguir redactando tenían que hacerlo a favor del gobierno porfirista.

La prensa a favor de Díaz apostaba por la adulación al régimen, y a la difusión de las ideas nacionalista y patriótica, dando un mensaje claro a la población y a los periodistas opositores: que México era uno y que se debía

“defender, de buena fe, lo que es bueno para la patria, lo que, consecuentemente, es de indiscutible importancia para el gobierno”.

Como dije, un buen discurso puede fortalecer una idea, o incluso un plan político, y a su grupo partidario; y eso mismo utilizo el gobernó para combatir las acusaciones del periódico Regeneración; como ejemplo de esto esta un discurso pronunciado por el ministro de justicia e instrucción publica del congreso de instrucción, que fue impreso en el periódico oficial del día jueves 2 de enero de 1890 6 y que dice:

“[…] al través de los tiempos admiramos las fabulosas hazañas en que abunda la historia de las Republicas Griegas, y vienen a nuestros labios los nombres de aquellos héroes legendarios, modelos eternos de abnegación y patriotismo; pero oportuno y justo es recordar que a esos héroes los hizo el Estado, educándolos según las costumbres y tendencias de su época, arrancando al niño del seno de la familia para identificarlo con la patria y enseñarle a morir por ella”.

Aquí podemos observar como la retorica formaba parte importante de esa manipulación; retorica que buscaba dejar claro que, si bien ha habido grandes hombres que son símbolo de patriotismo, estos no pudieron haber existido sin la “justa” ayuda del Estado de su época. Lo que indica que el Estado, en ese momento, estaba haciendo algo grande para su nación, y que era justo que se le reconociera esta gran labor.

Discursos como estos fueron intentos por controlar a una población cada vez mas molesta con su situación y con su gobierno. Pero existía algo que era mucho mas efectivo que los discursos en el combate contra el gobierno, y esto era la caricatura.