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El creciente control del porfiriato dejo solo una opción a los opositores revolucionarios, que fue la de atacar al porfiriato por medios político mediante el discurso y la caricatura: “Porfirio Díaz no tolero otra brecha que la brecha política, y por ahí irrumpieron los revolucionarios.” 7

La caricatura tiene un objetivo muy claro que es “degradar” la imagen de algo al presentar solo sus defectos de manera exagerada; es “presentar desligado el defecto como cosa en si, por medios literarios o plásticos que no son en manera alguna descripción de interioridad: el hacer pasar a la persona –o lo que sea- por el mero contorno” 8

La característica de la caricatura política (sobre todo de las representadas en “El hijo de Ahuizote” y El Colmillo publico”)  consigue una doble función, la de “degradar al gobierno y divertir al pueblo”)9 así las imágenes se convierten en símbolos de esperanza y en fuente de desahogo, pero este desahogo se ve complementado con la labor del los discursos que convierten el miedo y la tristeza en odio hacia el gobierno, y confianza en que se puede conseguir un cambio.

 

 

Ya que vamos a hablar de la prensa, debemos contextualizarla, y para esto necesitamos conocer la política adoptada por Porfirio Díaz con respecto a este tema.

El presidente mexicano siempre cuido mucho este aspecto; él mismo había utilizado la prensa para atacar a sus enemigos (me refiero al enfrentamiento político de 1876 protagonizado por Díaz y el presidente en función Lerdo de Tejada). La idea central de la política de Porfirio Díaz fue durante todo su régimen la de la mantención de la paz social, por encima de cualquier otra cosa. Según Paul Garner, Díaz siempre prefirió la acción política al debate y análisis ideológico1, y jamás prefirió la utilización de la fuerza por encima del dialogo y la mediación 2,el sabia que una represión demasiado fuerte a la sociedad podría afectar significativamente su gobierno. La experiencia que tenia con la prensa le permitió conocer la fuerza que esta tiene para inducir en la gente cualquier tipo de acción.

En la contienda contra Lerdo de Tejada para evitar que este se reeligiera, Díaz utilizo dos periódicos muy interesantes por su carácter y contenido. Estos fueron El Ahuizote y El Padre Cobos, dos periódico que se dedicaron a la critica del presidente y sus partidarios, estos eran dos periódicos satíricos que se dedicaban a “importunar y criticar la administración de Lerdo de Tejada”3 y que transmitieron importantes mensajes a la gente a favor de su causa, pero sobre todo en contra de sus enemigos; y esto se debe a que una caricatura consigue degradar la figura de algo o alguien. Es decir que si bien un discurso puede darle sustento y fuerza a un plan, personaje o grupo, la caricatura tiene como función esencial debilitar la figura de algo o alguien.

Díaz, como ya dijimos, conocía la fuerza de este tipo de publicaciones y utilizo todos los medios posibles para vigila, regular, e incluso reprimir este medio de comunicación. Esta represión podría transmitir la idea de que no existía la prensa de oposición, y que en las calles solo se podía ver periódicos y escritos que  alagaban y aplaudían las acciones del gobierno. Pero esto no fue precisamente así; consta que existieron en la ciudad de México, entre los años 1872 y 1876 nueve periódicos principales en circulación, y que siete de estos eran de oposición, mientras que los otros dos eran partidarios del gobierno

Después de 1884, cuando el nivel de publicaciones estaba muy por encima del nivel presentado en los años anteriores (alrededor de 200 publicaciones), los esfuerzos  por controlar la prensa se intensificaron de manera importante, dejando claro que la población sí leía este tipo de periódicos, lo cual representaba una gran amenaza para el Estado.

La prensa en el Porfiriato se caracterizaba por un ánimo político y analítico. “El periodismo era concebido fundamentalmente como medio para expresar ideas, manifestar posturas y hacer proselitismo” este fue el núcleo de la tarea periodística, no sólo se apoyaba al régimen del General Díaz. Muchos eran subversivos y se les atacaba con la prensa, leyes o subsidio para sólo servir a la administración política.

En este periodo gubernamental había dos tipos de prensa: vigilante y combativa. El periódico fue un escenario de discusión para los liberales y conservadores. La subvención de la prensa fue un arma para terminar con la prensa oposicionista, fue fomentado por Juárez y Lerdo, quienes también establecieron leyes para la libertad de expresión, pero sin desacreditar el régimen.

En el gobierno de Manuel González se reformaron artículos constitucionales que permitieron la libertad de publicación, pero los escritores podían ser llevados a tribunales del orden común.

En el gobierno de Díaz empezó la persecución de las publicaciones subversivas, eran subsidiadas, para seguir redactando tenían que hacerlo a favor del gobierno porfirista.

La prensa a favor de Díaz apostaba por la adulación al régimen, y a la difusión de las ideas nacionalista y patriótica, dando un mensaje claro a la población y a los periodistas opositores: que México era uno y que se debía

“defender, de buena fe, lo que es bueno para la patria, lo que, consecuentemente, es de indiscutible importancia para el gobierno”.

Como dije, un buen discurso puede fortalecer una idea, o incluso un plan político, y a su grupo partidario; y eso mismo utilizo el gobernó para combatir las acusaciones del periódico Regeneración; como ejemplo de esto esta un discurso pronunciado por el ministro de justicia e instrucción publica del congreso de instrucción, que fue impreso en el periódico oficial del día jueves 2 de enero de 1890 6 y que dice:

“[…] al través de los tiempos admiramos las fabulosas hazañas en que abunda la historia de las Republicas Griegas, y vienen a nuestros labios los nombres de aquellos héroes legendarios, modelos eternos de abnegación y patriotismo; pero oportuno y justo es recordar que a esos héroes los hizo el Estado, educándolos según las costumbres y tendencias de su época, arrancando al niño del seno de la familia para identificarlo con la patria y enseñarle a morir por ella”.

Aquí podemos observar como la retorica formaba parte importante de esa manipulación; retorica que buscaba dejar claro que, si bien ha habido grandes hombres que son símbolo de patriotismo, estos no pudieron haber existido sin la “justa” ayuda del Estado de su época. Lo que indica que el Estado, en ese momento, estaba haciendo algo grande para su nación, y que era justo que se le reconociera esta gran labor.

Discursos como estos fueron intentos por controlar a una población cada vez mas molesta con su situación y con su gobierno. Pero existía algo que era mucho mas efectivo que los discursos en el combate contra el gobierno, y esto era la caricatura.

 

Presentacion

Cada vez que un pueblo se siente oprimido por sus gobernantes comienza a preguntarse que tan posible seria cambiar la situación en la que vive, que tan factible podría ser unirse ante un régimen para derrocarlo o por lo menos obligarlo a cambiar su forma de actuar para con ellos.

Una sociedad demasiado unida puede sentirse lo suficientemente fuerte para enfrentar a sus gobernantes. Pero cuando una sociedad es demasiado grande y se fragmenta en distintas regiones y formas de pensar, se vuelve muy difícil que las expectativas de unión (que es la única fuerza efectiva contra el gobierno) puedan siquiera pensarse.

Entonces por qué, si la sociedad en viseras de la revolución estaba tan fragmentada, pudo llegar a darse un levantamiento, hasta cierto punto común, entre los distintos sectores  de la sociedad; ¿Qué fue lo que hizo que un buen sector de la sociedad se sintiera lo suficientemente unido y con el suficiente apoyo como para decidir comenzar una revuelta con aspiraciones revolucionarias?, mejor dicho, ¿Qué y quién hizo que los grupos, que después fueron los revolucionarios, se sintiera tan fuerte como para enfrentar al gobierno porfirista?, o ¿por qué el gobierno porfirista, de repente ya no se presento tan fuerte e intocable ante estos grupos rebeldes?

Es cierto que para que una sociedad decida oponerse a un régimen necesita estar demasiado mermado u oprimido en muchos aspectos (la frase “no hay nada que perder” puede ilustrar esta idea), pero no podemos pensar en una lucha o rebelión sin que el bando revolucionario tenga una espiración de victoria. Definitivamente hay ciertos aspectos que son fundamentales para una oposición real y organizada, la “revolución jazmín” de la actualidad, por ejemplo, no obedece a cuestiones de carestía económica en su sociedad; mas bien esta apoyada por intereses de “terceros”, escudados en la idea de democratizar de esta zona (esta comparación es solo un ejemplo, para dar a entender la idea de los distintos carácteres de las revoluciones y rebeliones, y sin intención de comparar esta situación con la estudiada) . Si existe un apoyo en las rebeliones, impulsada, como veremos, por una clase dirigente (elite intelectual), tenemos que encontrar los mecanismos de convencimiento que adopto este grupo para convencer a la sociedad de que su labor era justa y tenia posibilidades.

Ya que seguramente existieron diversos mecanismo y actores históricos en este fenómeno, resulta muy complicado hacer una búsqueda exhaustiva para determinar todos, o al menos los mas importantes, por lo que este trabajo se centrara en uno de estos factores que, a mi modo de verlo, podría significar el aspecto psicológico “reciente” más importante de este proceso de convencimiento: la idea de que el gobierno era vulnerable en ese momento y que un buen numero de la población apoyaba el movimiento contra el dictador Díaz. Cuando digo “reciente” me refiero a que pudo ser de la ultimo (cronológicamente hablando) que influyo en este fenómeno estudiado. Pero debido a lo grande que puede ser este tema he decidido centrarme en el papel que jugó la prensa revolucionaria del PLM.